
En la industria de la música es extremadamente difícil conseguir un éxito a nivel mundial. Una mezcla de suerte, talento y mucho dinero puede tener como resultado una brillante nova que ilumine todo el mundo pero que se apague tan rápidamente como intenso fue su éxito (Gangnam Style).
En cambio unos pocos privilegiados, año tras año y década tras década siguen estando en el alto de las listas de reproducción y ventas mundiales al conseguir una comunicación permanente con un público cambiante que valida en cada publicación la calidad de su trabajo (Madonna).
Microsoft, con más de 20 años a la espalda en un mercado especialmente fugaz y en donde han nacido y desaparecido millones de empresas, ha presentado sus cuentas de resultados, excepcionalmente buenas, plasmando la realidad de que sigue siendo la primera empresa de software del mundo.
“Un ordenador en cada casa, un Windows en cada ordenador”.
Si en medio de una de las crisis económicas más grande de la historia del llamado “Primer Mundo” consigue mantener y aumentar los beneficios empresariales, no es por un fenómeno de “moda” o por engañar masivamente a los más de mil millones de usuarios que utilizan alguna pieza de software de Microsoft en todo el mundo.
Lo es porque aúnan valores que, a mi parecer, son imprescindibles para sobrevivir en este mercado.
El conjunto de estas reglas – cómo hacer las cosas – produce un efecto en los consumidores que las ventas y los beneficios de este cuatrimestre plasman con claridad.
Pero no todo es bueno, y para no desentonar con nuestra realidad actual, los rumores que me están llegando indican que hay descontento en Redmond por las cifras de las divisiones de España e Italia, al menos.
Con la caída del consumo y de la calidad de vida por el que está apostando vigorosamente el gobierno, la unidad ibérica está sufriendo severos recortes, rescindiendo contratos con proveedores externos – lo cual significa gente despedida – ; el paulatino y doloroso cierre de Centros de Innovación como el de Valladolid; y un runrún de fondo indicando la posible aplicación de un ere, nunca antes visto, en la propia compañía.
Así podemos observar con frustración como ya no somos parte “del primer mundo” y los eventos de presentación de los productos están muy lejos de los presupuestos que aún se sostienen en los países aún ricos. Como un botón, la presentación de Nokia Lumia en Londres – en el Támesis con miles de asistentes y proyectando contra un rascacielos – o eventos como el Build en Redmond reglando un Lumia y un Surface a cada asistente, en comparación con las ruedas de prensa en España (con famosillos, en vez de personalidades de la industria), con conexiones por streaming a las presentaciones americanas.
Sin embargo esto no significa que no se esté haciendo un excelente trabajo; los profesionales de las unidades de negocio están dando todo lo mejor de sí para conseguir revertir esta situación, salvando los muebles a la espera que cambie de sentido el ciclo económico y volvamos a una época de bonanza.
Y una comunidad de usuarios, de todo tipo de nivel y conocimientos, volcada en mejorar, compartir y ayudar; que solo se consigue construir y sostener con una política empresarial basada en el respeto y atención exquisita a toda la cadena de valor involucrada en los productos.
A lo que siempre intento explicarles es que Microsoft no es solamente una compañía que ha desarrollador Windows u Office, que hay mucho más. Que el enorme ámbito de actuación y diversificación de su software y hardware, le permite mantenerse como las grandes y viejas estrellas de rock: que nunca mueren, porque su música es imperecedera.
Y que acaba de llegar un nuevo éxito al mercado en forma del ecosistema Windows 8.
En XatakaWindows | Microsoft bate récord de ingresos en el último trimestre con 21 mil millones y 6 mil millones de dólares de beneficio