Dispositivos táctiles Windows: Si no quieres vender, yo no quiero comprar

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WindowsXP

La última semana de octubre del 2012, las viví con mucha ilusión y curiosidad siguiendo la cascada de presentaciones que se iban sucediendo. Windows 8, Surface RT, Windows Phone 8, etc.

En todas ellas a los asistentes, nos mostraban interesantes y novedosos dispositivos que representaba una revolución en los ordenadores, en las tabletas y en los teléfonos. Un verdadero salto adelante que volvía a abrir un panorama de fabricantes pujando por ofrecer innovación.

Pero las cosas empezaron a torcerse cuando se fueron acercando las fechas del inicio de la campaña de navidad y la llegada de aquellos alucinantes tablet, ultrabooks e híbridos de singulares formas, se fue retrasando y retrasando.

La frustración de una espera que no termina


Dispositivos táctiles

Cuando me pasaba por una gran superficie miraba de reojo el espacio reservado a los dispositivos de la Manzana, con su blanco impoluto lleno de aparatos encendidos, accesibles al uso por los curiosos, con aplicaciones ricas y muy llamativas; mientras que tenía que rebuscar en la esquina más oculta de los largos mostradores para encontrar, entre decenas de tabletas Android o portátiles Windows 7, algún dispositivo táctil Windows 8.

Pero es que además la mayoría de las veces estaba apagado, inhabilitado el manejo táctil, bloqueado por contraseña o, si podía acceder al Inicio, con las aplicaciones por defecto. Sin nada que atraiga las miradas o la curiosidad del comprador.

Seguí esperando a que cambiaran las tornas entrado el 2013, pero la necesidad de renovación me llevó a comprarme un “obsoleto” i7 por menos de la mitad del precio del ultrabook táctil con el que había soñado. Literalmente, se me acabó la paciencia.

Absurdos de las grandes superficies al mostrar equipos táctiles Windows 8 como fue el encontrarme, por primera vez, frente a una Surface RT… pegada al mostrador por el teclado; o mezclar en el mismo mostrador de “Windows 8 táctil” equipos Windows 7 y Windows 8 pero sin capacidad de ser utilizado con los dedos.

Todo esto que provoca primero confusión y después rechazo al comprador que se acercaba con curiosidad a un dispositivo que, además, tiene un precio elevado.

Y sigo encontrando dificultades al aventurarme a realizarle una consulta a cualquiera de los vendedores: simplemente no tiene el mínimo conocimiento sobre Windows 8, ni de los dispositivos que venden, necesario para solucionar las dudas de los posibles compradores.

He oído verdaderas barbaridades como respuesta a las preguntas de los clientes. Respuestas erróneas y, en todo caso, desmotivadoras a la adquisición. Si no directamente negativas.

Medio año desde la puesta en venta de, por ejemplo, la excelente tableta de Asus, y aún ningún vendedor al que le he preguntado ha sido capaz de decirme si lo hay en otro tamaño de pantalla. Seis meses.

Las prisas no son buenas consejeras


Surface RT

Pero la culpa no es solo de las grandes superficies, de los distribuidores o de los fabricantes; también la extraña política mercantil de Microsoft está causando estragos.

¿Tenía sentido un Surface RT?

Es cierto que cuando se tomaron las decisiones estratégicas que llevaron al nacimiento de Windows 8 RT y la Surface que lo iba a soportar, se tenía una apremiante necesidad de salir al mercado lo antes posible ante el imparable crecimiento de los iPad. Pero ahora, con el paso del tiempo, cada vez queda más claro que Surface RT debiera haber salido después de la Surface PRO, ya que la pregunta que se hacen millones de posibles usuarios es:

¿Por qué comprarme un Windows 8 “light” cuando en unos meses podré comprar un Windows 8 completo? Si justamente muchos de los compradores quieren abandonar el super MP4 que es el iPad y esperan una máquina similar a un portátil pero con las ventajas de un tablet y capacidad de utilizar software y dispositivos de un Wintel.

Y las siguientes dudas que emergen de forma inmediata: ¿Por qué no la puedo comprar ya? ¿Por qué tampoco dentro de un mes? ¿Cuándo la puedo comprar?

Más inconvenientes con los Windows Phone


Windows Phone 8

Los móviles Windows Phone se han revelado con un gran potencial de crecimiento por, entre otras cosas, el apoyo claro de Nokia, por la calidad de los dispositivos, por las bondades y prestaciones del sistema operativo y por la búsqueda de ese glamour que tan bien le funcionó a HTC en su momento a Apple, con el iPhone, y que ahora mismo me da la sensación que encabeza los Samsung (en Android).

Pero la errónea política de versiones ha llevado a los usuarios a la frustración con el abandono de los compradores de 7.x sin haber cumplido un año en el mercado. Siendo sustituido con la versión 8 – sin posibilidad de actualizar -, y que se intenta mitigar con la “ñapa” de la actualización 7.8; que ya está siendo dejada atrás por los desarrolladores que se centran, obviamente, en la última versión del sistema operativo. (Incluyendo las app de nokia).

También, siguiendo el camino del Surface, se ha tardado meses, desde su presentación en noviembre, en poder adquirir alguno de estos apreciados dispositivos, y algunos aun ahora solo los podemos adquirir fuera del país.

Caso aparte es Nokia haciendo competir sus productos entre ellos antes de que, tan siquiera, lleguen al mercado los antiguos. Como ha pasado con el Lumia 620 que, nada más estar disponible al mercado, van y anuncian el 720 que lo deja atrás en precio y capacidades.

Y el comprador, como quien escribe estas líneas, con el dinero fresco en la mano para comprar el 620, se lo mete en el bolsillo a la espera del nuevo “más mejor teléfono”. Oiga, que casi 300€ no es para andar cambiando de móvil cada 6 meses.

Añadámosle, otra vez, el desconocimiento de los vendedores, o directamente su reticencia a los productos; que en los móviles es aún más frustrante que en los dispositivos táctiles Windows 8.

Así he podido encontrar productos etiquetados como Windows Mobile, en la zona más apartada de la estantería y del cual ningún vendedor puede dar ninguna información o que directamente te disuade de adquirir, mientras te cuenta de corrido las maravillas del iPhone o de la última versión de Android sobre un Samsung.

Algunas conclusiones

Gato mosqueado Aquí hay algo que me huele mal…

Windows 8, en su versión PRO, está siendo muy bien acogido por los usuariosnormales”. La implementación es masiva en todos los portátiles y PC, y la resistencia al cambio de los usuarios más generalistas está siendo, sorprendentemente, mucho menor cuanto más personas lo utilizan.

Además, ha sido positivo y apropiado que se pueda instalar en cualquier equipo Windows 7 (incluso en equipos Vista o XP) y así los fabricantes y grandes superficies continúan vendiendo el stock de máquinas Windows 7 pero con el flamante nuevo sistema operativo, aportando un gran valor añadido.

Todo acompañado por una política de precios inteligente, tanto para los compradores finales como para toda la cadena de fabricación y distribución, que está consiguiendo cifras de ventas que han eliminado las dudas iniciales del horizonte de Windows 8.

Sin embargo la situación de los dispositivos táctiles Windows se puede resumir en una frase muy certera del refranero español:

Si tu no quieres vender, yo no quiero comprar

La verdad es que los acontecimientos me están oliendo fatalmente conocidos. Algo similar sucedió con los tablet PC, productos excelentes que fueron mandados al infierno de los fracasos inmerecidos por una política similar de los fabricantes: tarde, caro y de muy difícil acceso al gran público, justo lo contrario que los PC o las tabletas iOS o Android.

Es cierto que el tiempo ha dejado de correr en contra. Los iPad les están creciendo las críticas por vivir de lo mismo y no presentar ninguna revolucionara actualización que vuelva a dar este toque de calidad y exclusividad a una compañía que lleva marcando el camino mucho tiempo, y que parece muy tocada por la desaparición del genial Steve Jobs.

Y Android, que tiene que quitarse de encima la sensación generalizada de que la mayoría de las tabletas ofrecen prestaciones por debajo de las expectativas de los compradores, salvo notables excepciones.

Pero también Microsoft y los fabricantes tienen que ser conscientes que esto puede cambiar en cuestión de meses – por ejemplo en la próxima versión del sistema operativo de Google -, y dejar fuera de juego a las tabletas Windows 8 como ocurrió en su momento con las TabletPC.

Y que, además, en los móviles se tiene que recuperar la confianza de un cliente que teme una nueva versión 9 que pueda dejar su flamante 8.x en el mismo limbo en el que están actualmente los 7.x.

Puede ser que la realidad de que somos un mercado de tercer o cuarto nivel dentro de las multinacionales del sector sea la causa de que España esté sufriendo este enorme retraso en la llegada de estos productos, de los que tanto os hablamos en XatakaWindows.

Pero, hasta que no nos toque el turno, seguiré con la sensación de que vimos un hermoso paisaje a través de la ventana, pero que tengo dudas de si se llegará a abrir la puerta para poder correr por esos campos.

Windows 95 seco Si se deja pasar suficiente tiempo, todo termina secándose

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