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Las razones del adiós de Ballmer, un CEO con más valor del que parece

Las razones del adiós de Ballmer, un CEO con más valor del que parece
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Steve Ballmer dejará de ser el CEO de Microsoft en 12 meses. La noticia ha sido muy repentina y no nos lo esperábamos. ¿Cuáles son las razones de esta partida? En la nota de prensa explican que los planes de jubilación de Ballmer dejarían a la compañía en mitad de su transformación a una empresa de "dispositivos y servicios", por lo que ha decidido adelantarlo para que el nuevo CEO pueda estar durante más tiempo dirigiendo el cambio.

Y aunque la explicación parece muy creíble (Ballmer tiene ya 57 años, 33 de ellos en Microsoft), hay otros factores que pueden entrar en juego. Desde luego, los últimos lanzamientos de la empresa han estado rodeados de polémica: ¿habrán tenido que ver?

Windows 8, el primer paso no salió tan bien

Windows 8 era el primer paso dentro de la nueva estrategia de reconversión de Microsoft. Sin embargo, no ha salido tan bien como esperaban en Redmond, con muchísimas quejas de los usuarios y una adopción no precisamente excepcional. No ha sido un fracaso, por supuesto, pero tampoco ha sido un gran éxito que confirme que la estrategia de Microsoft era la mejor posible.

Los cambios en Windows 8.1 se pueden ver como un fallo de la estrategia inicial.

Muchos de los fallos han sido corregidos en Windows 8.1, que llegará pronto a todos los usuarios. En algunos sentidos, esta nueva versión rectifica la intención inicial: un botón de inicio, la posibilidad de olvidarse de Modern UI completamente... No fuerza tanto la convergencia entre el ordenador tradicional (ratón y teclado) y el nuevo mundo táctil. Puede considerarse como una simple decisión de UX (dar al usuario la mejor experiencia posible) o, quizás, como que la dirección de Microsoft fue muy optimista y falló a la hora de dibujar y diseñar esa convergencia que todos los fabricantes de sistemas operativos están buscando.

Comunicación: fiascos con Windows RT y Xbox One

Surface RT

El fallo indudable de los últimos meses de Microsoft ha sido la comunicación, tal y como lo han demostrado los lanzamientos de Windows RT y Xbox One.

Microsoft no ha logrado explicar ni Xbox One ni Windows RT.

En el primer caso, Microsoft no ha conseguido explicar al consumidor qué es Windows RT. Hay una confusión enorme, incluso entre gente más familiarizada con la tecnología. El sistema es confuso de por sí (tienes el escritorio de Windows, pero no puedes instalar programas normales salvo Office, que está ahí) y Microsoft no ha hecho el esfuerzo necesario para explicar qué es, sus ventajas e inconvenientes.

Y si la de Windows RT ha sido una estrategia dudosa, con Xbox One es todavía peor. Ya lo comenté cuando la lanzaron: un gran desastre de comunicación que ha hecho que Microsoft tenga que rectificar y convertir una consola preparada con vistas al futuro a otra anclada en el presente. Si bien las últimas novedades han mejorado las perspectivas de ventas, es indudable que los errores les han pasado factura.

¿Lo ha hecho mal Ballmer? En realidad, no

Vale, sí, durante los últimos meses Microsoft ha cometido algunos fallos. Sin embargo, esto no significa que Ballmer haya hecho una mala gestión. Las cosas no han salido bien con Windows RT, Surface o Xbox One, pero en general la estrategia de Microsoft está funcionando.

Todos los productos forman un ecosistema cada vez más completo e integrado. Microsoft es, ahora mismo, la compañía con el abanico de productos más amplio: está en móvil, tablet y ordenador; servicios en la nube de almacenamiento y ofimática; comunicación con Skype y una puerta de entrada a todos los salones con Xbox. Por no hablar de servicios a empresas o de Azure, que aunque no hablemos mucho de él es un activo muy importante para Microsoft.

Steve Ballmer deja a Microsoft en muy buena posición, preparada para hacer frente a cualquier competencia.

Ninguna empresa, ni Apple ni Google, tiene tanto potencial ni está tan bien preparada para el futuro. Muchos dicen que Microsoft se ha vuelto irrelevante por la caída de ventas del PC. Ballmer ha conseguido (especialmente en los últimos años) que Microsoft diversifique su negocio y se prepare para la siguiente gran guerra: el control del salón. Microsoft ya no depende enteramente del PC, ni mucho menos.

Por otra parte, si no se fue Ballmer con el fiasco de Vista o tras haber llegado muy tarde al mundo del móvil, me resulta muy extraño que los fallos de estos últimos meses hayan forzado su marcha. Es cierto que los inversores no le tenían mucho aprecio, pero eso tampoco es algo nuevo.

Para mí, Ballmer se va por las razones que explica en su carta de despedida: para que el siguiente CEO pueda gestionar la transformación de Microsoft durante todo el tiempo posible. Tiene sentido: Ballmer se retira tras haber dejado bien marcados los primeros pasos y el camino a seguir por la empresa. Su sustituto podrá llevar a cabo la transformación pensando a largo plazo y no recogiendo el testigo a mitad de camino.

A pesar de todo, de su fallos, de sus excentricidades, Steve Ballmer ha hecho un buen trabajo. Por cada mala decisión ha habido muchas otras buenas, aunque estas no han tenido tanta repercusión y han conseguido retratar al CEO de Microsoft con menos valor del que realmente tiene. Saber retirarse a tiempo ha sido su última decisión, bastante inteligente y que, además, nos recuerda que las apariencias engañan.

En Genbeta | Cinco desafíos a los que se enfrenta la Microsoft post-Ballmer

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