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Windows 10 S o hasta donde están los usuarios dispuestos a perder en aras de una mayor seguridad

Windows 10 S o hasta donde están los usuarios dispuestos a perder en aras de una mayor seguridad
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Antes de nada decir que Windows 10 S tiene una pinta muy buena. Es seguro y ligero, ideal además para tener un control absoluto de cuanto sucede en los equipos que lo tienen instalado. Eso en un entorno como es el educativo con niños y adolescentes haciendo uso de las máquinas tienen mucho sentido pero ¿lo tiene en otras circunstancias que no deban ser tan restrictivas? Eso es lo que queremos ver.

Y es que a niveles de usuarios particulares o cualquier tipo de ambiente que no requiera un control tan a rajatabla este sistema puede tener algunas pegas importantes. Unos inconvenientes que también vamos a encontrar por ejemplo en los Chromebook de Google. Incluso en Mac, aunque se libra uno fácil de ello.

Hablamos de la limitación para instalar aplicaciones ajenas a la tienda de aplicaciones de turno. En el caso de Mac viene por defecto bloqueada en el Panel de Control si bien se puede anular aunque seguiremos siendo avisados (esto se soluciona con un sencillo comando en "Terminal"). Pero vamos a Windows 10 S que es lo que nos interesa.

Tenemos un sistema liviano y no dudo que hay muchos usuarios que verán en el mismo más que suficiente para salir airosos en su día a día. Depende de la exigencia de cada uno y no en todos los casos es la misma. Me ofrece una impresión similar a la que tengo cuando alguien dice que su iPad (o tableta similar) le sirve en el día a día y no precisa de un portátil.

Windows 10 S ¿Veremos todos los equipos iguales?

Cada usuario es un mundo, lo dejo claro, y con usos muy distintos todas las opiniones son respetables. Sin embargo esta afirmación la hago porque a modo de analogía no creo que un sistema limitado ya sea por software (caso del iPad) o por hardware, pueda ofrecer las mismas opciones que un ordenador completo. En mi caso no salgo a trabajar nunca si un portátil sin ningún tipo de limitaciones. El resto son complementos que llevo en la bandolera. En mi caso me gusta que sea el usuario el que se establece los límites y no que les venga prestablecidos.

Una gran limitación: sólo se podrán instalar las aplicaciones disponibles desde la Tienda de Windows y no se podrá descargar ninguna aplicación ajena a la tienda.

Y en el caso de Windows 10 S estamos limitados por software. Y sí, siempre podemos dar el salto a Windows 10 Pro pero nos centramos en Windows 10 S. El estar limitados a usar las aplicaciones de la Tienda de Windows quiere decir no que no podamos hacer una instalación que tengamos en una memoria extraíble. Es que ni siquiera vamos a poder instalar una aplicación descargada de una página oficial y pensemos que en ese caso por ejemplo están Chrome, Firefox u Opera.

Los navegadores, sólo un ejemplo
Navegadores Un sistema precioso pero... ¿sólo puedo usar Edge?

Se trata de los dos navegadores más usados y Opera, un tercero que ofrece interesantes opciones. El problema viene dado cuando hay páginas que sólo soportan Chrome o Firefox y no pueden trabajar por ejemplo con Edge. En la administración pública no es algo tan descabellado, pues de hecho hasta no hace mucho (y sigue pasando) algunas aplicaciones web sólo funcionan con Firefox y Explorer (nada de Edge o Chrome) ¿Qué puede hacer el usuario en este caso? Y no nos detenemos ahí. ¿Cómo buscar una extensión que usamos en Chrome y que puede que no esté en Edge?.

Pueden ser casos puntuales, pero recordemos que estamos hablando sólo de los navegadores y ahí fuera hay una gran variedad de programas, encontrando como una política así nos obliga a circunscribirnos sólo a una parcela cerrada y en muchos casos de pago. Un hecho que podemos ver en la Tienda de Windows cuando nos avisa que:

"Las aplicaciones para navegar por la red deben utilizar el HTML correspondiente y motores de JavaScript proporcionados por la plataforma Windows."

Incluso dando un paso más allá podemos pensar en otro caso. El de un usuario que tiene una suscripción a Adobe con su Suite Creative de herramientas de diseño que puede ver cómo se limita el uso de las mismas (sí, tenemos Adobe Photoshop Elements pero no es ni de lejos lo mismo). Y sí, es cierto que cada uno sabe de antemano cuales son las limitaciones pero esto no quita que nos preguntemos cuanto estamos dispuestos a sacrificar por disfrutar de la "S" que lo acompaña (sencillo, seguro y rápido (speed)).

Microsoft quiere que este sistema operativo llegue para combatir con los equipos Chromebook, basados en el sistema operativo ChromeOS de Google y está en manos del usuario determinar si está dispuesto o no a ceder. Y lo mismo que se aplica a Microsoft se puede decir de Chrome OS, que conste.

Queda por ver como evoluciona el mercado y si desde Redmond deciden mantener esta política o cambiarla en el futuro, pues no en vano podemos recordar los problemas que la empresa americana ay ha tenido en el pasado con las leyes antimonopolio o con la Comisión Anticompetencia.

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