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Otra razón por la que el Menú Inicio de Windows 10 es mejor que la Start Screen de Windows 8

Otra razón por la que el Menú Inicio de Windows 10 es mejor que la Start Screen de Windows 8
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Como era de esperarse, la mayoría de las reseñas y análisis sobre Windows 10 se han centrado en el retorno del Menú Inicio y en el cambio de paradigma que significa el regreso al escritorio. Como era también de esperarse, todos aquellos que no se terminaron de acostumbrar a la Start Screen de Windows 8 (o que directamente la rechazaban) han salido a alabar los cambios de Windows 10, dando lugar a lo que Paul Thurrott ha denominado un acto de alquimia por parte de Microsoft: transformar plomo en oro, a ojos de estos usuarios.

Pero jugando con la Tech Preview me he percatado de que el nuevo Menú Inicio también implica una mejora para quienes sí estabamos acostumbrados a las live tiles y la Start Screen, al resolver fallos de usabilidad que ocurrían en ciertos escenarios con Windows 8. En esta nota explicaré esos fallos, y cómo se han resuelto en Windows 10, de forma más detallada.

Argumentos científicos a favor de las live tiles

tiles_colores-3.png

Primero que todo, veamos un repaso a las razones de porqué las live tiles de Windows 8 serían mejores que el Menú Inicio "a la antigua" que nos ofrece Windows 7 (y por ende, porqué es bueno que en Windows 10 estas se hayan mantenido).

Hace 3 años, el entonces encargado de Windows, Steven Sinofsky, escribía este notable artículo en el blog Building Windows 8, en donde explicaba con base en literatura científica porqué las live tiles significaban un paso adelante en cuanto usabilidad, al menos como concepto.

La primera razón era que, según investigaciones de Microsoft Research y varias universidades, sería más fácil usar y gestionar una lista de elementos (aplicaciones, en este caso) al permitirse ordenarlos en 2 dimensiones, y asignarles colores y tamaños distintivos, tal cual como lo permite la pantalla de inicio. Así se facilita que el usuario desarrolle una "memoria espacial" más efectiva respecto a dónde se ubica cada elemento de la pantalla de inicio.

fitts_law2-1.png

La segunda razón se basa en la llamada "ley de Fitts", según la cual el tiempo que tardemos en alcanzar un objetivo (como una aplicación en el Menú Inicio) depende tanto de la distancia a la que esté, como de su tamaño. Mientras más pequeño sea, más tardaremos en apuntar al objetivo con el mouse, aunque esté muy cerca, ya que requeriremos de mayor precisión.

Bajo este principio, y según los datos manejados por Microsoft, el mayor tamaño de las live tiles implicaría que tardemos menos en alcanzarlas que los elementos del Menú Inicio, aunque la distancia a estos últimos sea menor. Eso se ilustra en el siguiente "mapa de calor", donde los elementos más en verde son aquellos a los que es más fácil acceder.

fitts_law_win8.png

Tomando como punto de partida la esquina inferior izquierda de la pantalla, tenemos que la cantidad de elementos fácilmente accesible es siempre mayor en la pantalla de inicio de Windows 8 que en el Menú Inicio de Windows 7.

El problema al usar monitores múltiples (y como Windows 10 lo resuelve)

Creo que Steven Sinofsky estaba en lo correcto al defender la pantalla de inicio por las razones anteriores. Yo la utilizo diariamente y comparto la sensación de que organizar y acceder a las aplicaciones desde ella es más fácil y rápido.

En Windows 8 muchas de las ventajas de las live tiles se pierden al trabajar con monitores múltiples o cambiar frecuentemente de pantalla

Sin embargo, existe un escenario donde todas las ventajas de las live tiles antes mencionadas se van al tacho de la basura: el caso de cuando usamos monitores múltiples, o simplemente cuando utilizamos un monitor externo, conectando un laptop o tablet a una pantalla más grande para trabajar en un escritorio, por ejemplo.

Voy a explicar esta situación con mi caso personal. Tengo un laptop de 15 pulgadas con una resolución de 1366x768, pero que casi siempre utilizo conectado a un monitor de 22 pulgadas con resolución de 1920x1080. Por ende, tengo mi pantalla de inicio personalizada pensando en el monitor de 22 pulgadas. Al dibujar en ella el "mapa de calor" de la ley de Fitts obtengo algo como esto:

pantallagrande-1.png

Donde las aplicaciones más en verde son las más fáciles de acceder, desde la esquina inferior derecha, y las más en rojo son las que más tardaría en acceder. Teniendo eso en mente, tengo las tiles distribuidas de forma tal que mis aplicaciones más frecuentes o necesarias queden más cerca de la zona verde.

Para ilustrarlo mejor, he dibujado una línea blanca que delimita lo que podríamos llamar una "zona de fácil acceso". En esta distribución, hay 13 live tiles que quedan dentro o casi dentro de esa zona. Maravilloso, ¿cierto? Pues esto es lo que pasa cuando utilizo el laptop sin el monitor externo:

pantallachica-4.png

El esfuerzo por tener una distribución óptima de tiles se va a la basura, debido a que el layout de la pantalla de inicio cambia totalmente al mostrarse esta en un monitor de menor resolución. Este reajuste (producto de que ahora caben menos filas de tiles) provoca que de las 13 aplicaciones que en un principio estaban en la zona de fácil acceso ahora queden solo 5, menos de la mitad. Y algunas incluso quedan casi fuera de la pantalla.

Para peor, al cambiar por completo la distribución de tiles, toda memoria visual que hayamos desarrollado sobre la ubicación de estas es ahora inútil. Abro la pantalla de inicio, voy con el mouse hacia donde siempre está iTunes, pero ahora ahí está la aplicación de correo. Mal.

El problema de desorganización de la Start Screen al cambiar de monitor afectaría por lo menos a un 10% de los usuarios de Windows 8

Alguien dirá que el problema es por personalizar la pantalla pensando en un monitor externo, cuando debería hacerlo pensando en el monitor principal. Pero es lo mismo. Si personalizo la pantalla de inicio para la pantalla principal de 1366x768, las tiles cambiarán de lugar al usar el monitor de 1920x1080.

¿A cuantos usuarios puede afectar este problema? Según datos de telemetría que entregó Steven Sinofsky en el post antes citado, aproximadamente un 10% de los usuarios de Windows trabajaba con monitores múltiples en 2011, cifra que debe ser mayor hoy debido al aumento de los tablets/portátiles capaces de convertirse en estaciones de trabajo al conectarse a un monitor, teclado y ratón externos.

Como sea, la buena noticia acá es que Windows 10 resuelve este problema combinando lo mejor de ambos mundos. Conservamos el fácil acceso a aplicaciones mediante live tiles grandes y diferenciadas, y a la vez se evita que las tiles se desorganicen al cambiar de monitor, porque su posición está fija con respecto al botón de inicio.

windows9_resuelve-1.jpg

El haber resuelto este problema abre posibilidades interesantes, como dar la opción de sincronizar toda la configuración del menú inicio entre dispositivos, incluyendo live tiles y tamaño y posición de estas (como la organización no cambia según el tamaño/resolución de pantalla, no se generan inconvenientes). De esa forma, veríamos el mismo menú inicio en cualquier PC sincronizado, y podríamos llegarnos a acostumbrar a él hasta conocerlo como la palma de nuestra mano, sabiendo casi a ojos cerrados donde se ubica cada live tile.

Windows 10 resuelve el problema y a la vez conserva las ventajas de las live tiles, al mantener fija la posición de estas con respecto al botón Inicio

Sin embargo, para que el Menú Inicio de Windows 10 sea "superior en todo" a la actual pantalla de inicio se necesitan opciones de personalización adicionales. ¿Qué pasa si quiero que mi Menú Inicio esté formado solo por live tiles, sin la lista de programas "estilo Windows 7"? Si se pudiera hacer eso, sería posible tener más tiles dentro de la zona de cercanía o fácil alcance.

Otro paso adelante que se puede dar es el permitir tener distintas configuraciones de la pantalla/menú inicio según el monitor que se utilice, o según si conectamos un teclado y ratón. Estoy pensando en el caso de los tablets, donde el criterio de cercanía al botón de Inicio no aplica, por lo que es probable que ahí queramos organizar las tiles de una forma distinta. Quizás Continuum incluya opciones de personalización de ese tipo, pero todavía no lo sabemos. Pero aunque no fuera así, claramente la experiencia de uso que ofrece Windows 10 es superior a la de su antecesor, incluso para quienes nos agrada la interfaz y aplicaciones Metro.

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