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De cómo el portátil se está quedando sin su trozo de tarta

De cómo el portátil se está quedando sin su trozo de tarta
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El portátil ya no es lo que era. Sony, Toshiba y ahora Samsung se retiran poco a poco del mercado de portátiles. No resulta sorprendente viendo los descensos de ventas de los PC, provocada por una mezcla de saturación del mercado (todos tienen ya un portátil que no hace falta renovar) y el empuje de tablets y smartphones.

Y lo cierto es que los portátiles están en una encrucijada muy complicada. Vienen de tener un gran éxito, con hueco para muchos productos, y ahora les han comido mercado por todas partes, especialmente a los portátiles Windows.

¿Quién se compra un portátil caro?

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La respuesta a esa pregunta es muy clara: pocos. Quinientos euros suele ser un precio "alto" para un portátil, y la presión del mercado lleva a las marcas a bajar todavía más esos precios (el precio medio de venta ha bajado de de 614 dólares en 2010 a 544 en 2013) y por supuesto, pasa lo que pasa: que la gente compra ordenadores malos.

Tal y comentaban en enero en The Guardian, la bajada de beneficios provoca que los fabricantes traten de recortar más gastos en sus productos, y por otra parte que busquen aumentar los ingresos añadiendo servicios adicionales en sus ordenadores. Como además no hay un incentivo claro para ofrecer una buena experiencia al usuario - hay muy poca "fidelidad" para marcas de portátiles y muy pocas renovaciones - muchos fabricantes se exceden.

Al final la bajada de precios está repercutiendo en menor calidad (y peores experiencias) de portátiles

El resultado es el que ya sabemos: portátiles con teclas que deciden independizarse del teclado, pantallas que no se quedan en la inclinación que quieres, trackpads inusables, crapware inútil preinstalado, materiales malos, baterías con una duración irrisoria al cabo de meses... En resumen, productos que dan una mala experiencia al usuario.

Antes no pasaba nada. Si nos tragamos la trampa de los infames netbooks y todo: no había mucho donde elegir. Pero claro, llegaron los tablets y los teléfonos inteligentes y el mercado cambió.

No seré yo el que diga que una tablet (mucho menos un smartphone) puede sustituir todo lo que hace un portátil. Al menos, es muy difícil lograrlo sin comprarte múltiples accesorios, conformarte con versiones limitadas e invertir bastante más tiempo en conseguir que todo funcione. Sin embargo, para mucha gente le vale con las dos o tres cosas que hace bien un tablet: ver películas, leer Facebook o Twitter y mirar el correo ocasionalmente. A muchos les vale incluso con el smartphone para comunicarse con sus amigos y familiares.

Y es entonces cuando el portátil sale mal parado: con lo que cuesta un portátil decente tengo una tablet o un smartphone, que son más fáciles de llevar a cuestas y en muchos casos te pueden dar una mejor experiencia de usuario. Los fabricantes no han sabido crear nada que aporte valor frente a eso (en parte porque los tablets no aportan mucho de por sí, siempre he pensado que se venden más porque están de moda que porque resuelvan necesidades reales de tantísimos compradores) y ahora mismo les está pasando factura.

Uniéndolo al hecho de que ya no se hace necesario renovar un portátil cada dos años, los fabricantes han perdido muchísimo en el mercado del usuario normal. Así que queda el usuario más profesional, dispuesto a invertir más en un portátil que cumpla expectativas.

¿Y qué ofrecen los portátiles caros?

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Si antes eran los tablets y smartphones los que le quitan mercado a los portátiles baratos, ahora son principalmente los Macbook los que atacan por la gama alta. Y es que, aunque parezca delito decirlo, los Macbook no son tan caros para lo que ofrecen. Sí, es cierto que mucha gente los compra sólo porque tienen una manzana detrás, pero es que si nos vamos a otros portátiles de gama alta nos quedamos también en el rango de los mil euros.

Os pongo un ejemplo: la gama alta de Lenovo. No los menciono sólo porque sean la marca que mejor está pasando la caída de ventas del PC: lo hago principalmente porque son un buen ejemplo de portátiles que no son sólo gama alta en especificaciones técnicas sino también en diseño, teclado, resistencia... Y claro, eso cuesta.

Y sí, hay portátiles Windows extremadamente buenos: me viene a la cabeza la gama XPS de Dell, que tampoco es barata; o el ATIV Book 9 con un precio bastante elevado pero características y diseño a la altura. El problema de estos portátiles es que llevan Windows.

No me entendáis mal. Windows en portátiles, aunque todavía tiene cosas que mejorar (le pongo como principal pega los gestos de trackpad), funciona muy bien y suple las necesidades de la mayoría de la gente. Lo malo que tiene es que hace que se comparen portátiles de gama baja con los de gama alta, y al final lo que se ve desde fuera son dos tipos de portátiles con pocas diferencias salvo el precio. Y claro, no vende. De hecho, sólo hay que pasarse por la sección de portátiles de cualquier tienda de informática para ver qué es lo que más presencia tiene.

Windows no tiene el mismo glamour que Apple, y eso se nota a la hora de vender en gama alta

Por el contrario, Apple ha logrado no caer en esa trampa y ha conseguido que sus portátiles se vean como dispositivos que valen lo que cuestan.

Es decir, que cuando alguien quiere invertir dinero en un portátil que no sea una pesadilla al año de uso entran en juego los Macbook poniendo el listón bastante alto para los que llevan Windows, tanto por características como por percepción de los usuarios. Y a Apple le funciona: el año pasado sólo los Macbook Air se llevaban más de la mitad del mercado de los ultrabooks. Entran en juego muchas cosas: materiales, imagen de marca (tanto la buena de Apple como la mala de algún que otro fabricante Windows), experiencias pasadas, sistema operativo (OS X no se puede ejecutar en portátiles que no sean Mac, pero Windows sí funciona en todos)...

¿Qué espacio hay para los portátiles Windows?

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Recapitulando, decimos que por debajo muchos usuarios están sustituyendo a su portátil por un tablet o smartphone cuando no necesitan mucho, y por la gama alta, en un nicho en el que ya de por sí hay pocas oportunidades, está además Apple poniendo el listón muy alto para que los portátiles Windows puedan diferenciarse. Si juntamos eso con el hecho de que no ha habido cambios significativos como para que sea necesario actualizar de portátil, entenderemos perfectamente por qué los fabricantes se están yendo.

¿Qué les queda? Por una parte, puede el fin de soporte de XP dé un pequeño empujón para actualizar ordenadores viejos, y por otro los nuevos formatos (convertibles o híbridos, con Microsoft marcando el camino a través de Surface) pueden tener más acogida al aunar la parte táctil y cómoda con la posibilidad de ser productivo con aplicaciones y entrada tradicionales (ratón y teclado). Windows con Bing también puede ayudar a mejorar el margen de beneficio de fabricantes en portátiles baratos: de hecho en IFA ya vimos alguna propuesta interesante.

Pero sea como sea, el mundo de los portátiles Windows está cambiando de forma irreversible, no sólo con nuevos productos sino también encogiéndose: los fabricantes que puedan centrarse en otras cosas van a dejar de lado el mercado de los PCs y al final quedarán sólo los que puedan diferenciarse claramente de su competencia.

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