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Cuando la junta despertó, el CEO todavía (no) estaba allí

Cuando la junta despertó, el CEO todavía (no) estaba allí
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ACTUALIZACIÓN: Bloomberg también señala a Satya Nadella como próximo CEO de Microsoft. Además John W. Thompson podría sustituir a Bill Gates como presidente de la compañía.

Han pasado 160 días desde que Steve Ballmer anunciase su intención de abandonar el cargo de CEO de Microsoft. 160 de los 365 días que Ballmer dio de plazo a la junta directiva para escoger a su sucesor. En Re/code Kara Swisher lleva tiempo jugando con la proximidad del nombramiento y anuncia ahora que el nuevo CEO podría ser nombrado la próxima semana. Y más vale que así sea.

Microsoft no puede permitirse el lujo de más días en situación de indecisión. Ballmer tiene a la compañía en un proceso de reestructuración, probablemente necesario, que no parece que vaya a tener fin claro hasta que un nuevo jefe tome su asiento. Con la velocidad, e imprevisibilidad, a la que cambian las cosas en la actual industria tecnológica quien crea que los de Redmond pueden esperar otro mes más sin nuevo CEO es mejor que se lo piense un par de veces.

Microsoft necesita un CEO y lo necesita ya

La propia junta directiva sabe que no puede tardar. En diciembre John W. Thompson, presidente del comité de búsqueda, escribía una nota para aclarar el estado del proceso anunciando que la intención de la compañía era tenerlo completado en las primera parte de 2014. Bill Gates decía hace poco que entendía la urgencia pero que la decisión era complicada y la junta se estaba moviendo al ritmo adecuado. El problema es que ese ritmo puede no ser suficiente.

Microsoft tiene demasiados interrogantes abiertos y solo un nuevo CEO parece poder cerrarlos

Microsoft tiene demasiados interrogantes abiertos en la actualidad y solo un nuevo CEO parece poder cerrarlos. La reciente reorganización interna, la compra de la división de dispositivos y servicios de Nokia, la futura actualización de Windows Phone 8, los cambios en Windows 8, el futuro de ambos sistemas, la situación de Bing y Xbox, etc. Todos estos frentes sólo pueden ser abordados con un líder claro y un proyecto definido.

Steve Ballmer hablando a sus empleados

Ballmer ha logrado mantener a la compañía, como siempre, con grandes resultados, pero siguen planeando las dudas sobre alguno de sus apartados más estratégicos: Windows, Windows Phone y otros productos y servicios orientados al mercado de consumo. En estos sectores la respuesta tardía y la falta de una estrategia definida es probable que le haya costado a la compañía la posición de partida que debería haber tenido.

Si Ballmer como CEO no fue capaz de encontrar el camino para ellos, su posición actual a la espera de ser sustituido lo hace aún más complicado. En Redmond necesitan un CEO y lo necesitan ya. Necesitan a alguien capaz de marcar una nueva hoja de ruta y guiar a sus más de 90 mil empleados a través de ella. Un mes o un par de semanas más en la situación de indeterminación actual y Microsoft se vuelve un poco menos relevante.

La junta responsable de la tardanza

Es indudable que el papel de los miembros de la junta directiva tras el anuncio de Ballmer se presentaba harto complejo. Microsoft sólo ha contado con dos CEOs en sus 38 años de historia, uno su propio fundador y el otro un miembro histórico y emblemático de la compañía que pronto se convirtió en su brazo derecho. Solo por ese detalle escoger a la persona adecuada para tomar el relevo ya supone una tarea complicada. Si sumamos a la ecuación el tamaño de la compañía, los sectores clave en los que está inmiscuida, su situación actual y la feroz competencia a la que ha de hacer frente; no cuesta imaginar el terreno pantanoso en el que se mueven.

Bill Gates y Steve Ballmer

Pero aún así, es inconcebible que hayan permitido que la situación actual se extienda durante 160 largos días. A uno le cuesta pensar que el anuncio de la marcha de Ballmer fuese tan repentino como para pillar a la propia junta directiva de la compañía por sorpresa. De hecho es bastante probable que ella misma tuviese mucha influencia en la decisión del aún CEO, por lo que cuesta explicar su incapacidad para encontrar rápido a un sustituto.

Quizás la presión sobre Ballmer precipitó el anuncio de su marcha y el tiempo de 12 meses concedido por éste formaba ya parte de los planes de la junta directiva. Quizás estaba previsto que el proceso de búsqueda se llevase a cabo de manera menos pública, con Ballmer manteniendo ocultas sus intenciones. O quizás más de uno de los candidatos ha terminado por echarse atrás o ha resultado no ser el adecuado.

Si el candidato elegido se encuentra entre los nombres conocidos desde el principio del proceso costará entender porqué se ha tardado tanto

Escribía John W. Thompson en diciembre que la junta había identificado a más de 100 potenciales candidatos y que estaban centrando sus esfuerzos en 20 de ellos. El caso es que entre los principales medios que cubren la actualidad de Microsoft siempre se ha barajado una misma lista de nombres, con algún abandono y alguna que otra incorporación repentina. Si el elegido finalmente resulta estar entre ellos al que escribe le cuesta aún más entender porqué se ha demorado tanto la decisión.

Satya Nadella, el favorito entre los mismos nombres de siempre

No hay sorpresas de última hora entre la lista de nombres. Los candidatos externos que han sonado hasta ahora se han ido descartando y, a no ser que la junta directiva tenga un golpe de efecto preparado, la atención parece puesta sobre candidatos internos. Ahí siguen Stephen Elop o Tony Bates. Pero sobre ellos destaca el nombre de Satya Nadella, quien al parecer es el principal favorito para ser nombrado CEO de Microsoft la próxima semana.

Satya Nadella

Satya Nadella nació en India hace 46 años, estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Mangalore antes de trasladarse a Estados Unidos para terminar la carrera de Ciencas de la Computación. Después de trabajar en Sun Microsystems pasó a formar parte de Microsoft en 1992, donde ha permanecido durante los últimos 20 años.

Tras empezar trabajando en investigación para la división de servicios online, Nadella desempeñó numerosos roles dentro de las diferentes divisiones de la compañía, incluyendo aquellas encargadas de Office o del buscador Bing. Pero su papel clave llegó con el advenimiento de la nube y sus esfuerzos por introducir a Microsoft en el sector, convirtiendo a su división en el nuevo negocio de mil millones de dólares de la compañía.

Su experiencia y conocimiento interno de la compañía confieren a Satya Nadella cualidades de las que carecen los demás candidatos

Su trabajo ha tenido influencia en numerosos productos y servicios de la compañía como Bing, SkyDrive (ahora OneDrive), Xbox Live o Skype. Este nivel de interrelación con otros departamentos, unido a los años que lleva en Microsoft, probablemente le confieran una experiencia y conocimiento interno de la compañía del que carecen los demás candidatos. Incluidos otras figuras consideradas internas cuya presencia en Microsoft es más reciente o ha tenido menor continuidad: Bates viene de Skype y Elop pasó los últimos años en Nokia.

A pesar de todo este bagaje y del buen nombre que el directivo se ha labrado en Redmond, Nadella cuenta con importantes lagunas en su curriculum. La principal, además de lo desconocido de su figura fuera de Microsoft, parece ser su falta de experiencia en el mercado de consumo, apartado éste que constituye el mayor reto de futuro de la compañía. Si Nadella es elegido CEO tendrá que demostrar su valía ahí como ya ha hecho en el mercado empresarial.

El tiempo ya se ha agotado

Quedán 205 días para que termine el plazo dado por Steve Ballmer. Puede parecer que la junta dispone de mucho margen pero la realidad es que su tiempo ya se ha agotado. Microsoft necesitaba un nuevo CEO desde el día siguiente al anuncio de Ballmer. Los 159 días que llevan de retraso son un error que la compañía podría terminar pagando.

Más vale que, esta vez sí, Microsoft encuentre a su nuevo CEO la próxima semana. A partir de entonces tendrá que empezar a trabajar duro para recuperar los meses perdidos y tomar el timón de una compañía que ha estado demasiado tiempo en una situación de indecisión. Y quien sabe, puede que Satya Nadella sea la persona adecuada para el trabajo.

Vía | Re/code | The Verge En Xataka | En el imperio de Windows ya se pone el sol

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